Por comentarios generalizados por los diferentes docentes con los que comparto la tarea de impartir la clase de química cada vez nos resulta más difícil lograr un aprovechamiento de la misma. Las planeaciones actualizadas que desarrollamos muchos de nosotros para este fin tratan de incluir algunos de los diferentes métodos que se proponen actualmente, y hemos podido observar que en algunos grupos nos resulta casi imposible trabajarlas o bien a la hora de evaluar el desempeño y aprovechamiento tampoco los resultados son satisfactorios. Los factores para estos resultados no convincentes pueden ser diversos, por lo que para ciertas etapas o temas del programa recurrimos a técnicas un poco más tradicionales.
Leyendo las ligas que se nos plantean en esta semana de mediación pedagógica y didácticas específicas, se nos abre un abanico de diferentes posibilidades que meditándolas tienen toda una lógica y una dinámica que nos hace suponer que los resultados serían convenientes y totalmente radicales aunque hay que reconocer que la limitante mayor aquí es ¿cómo lo hago?
Dentro de estas técnicas se destaca el aprendizaje activo, cooperativo y basado en problemas, también se menciona el aprendizaje por descubrimiento. En planteles como el que laboro, sin que suene a pretexto, las limitantes de equipamiento y materiales son marcadas, los recursos económicos de los alumnos son también escasos, la actualización docente hasta ahora insuficiente. Pero no todo es negro, que sirva de aliciente que la intención, la disposición y las ganas de lograrlo son una fortaleza de gran dimensión.
martes, 15 de junio de 2010
martes, 8 de junio de 2010
La evaluación del aprendizaje ¿algo trivial?
¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?
Como hemos visto en diferentes cursos de capacitación que hemos tomado, incluso en esta especialidad, actualmente el conocimiento y el aprendizaje que debe dominar muestro alumnado son complejos. No basta, como se comenta en la lectura de Xavier Vargas, con acumular datos, sino a estos darle una significancia que nos permita utilizarlos no solo en el desarrollo de una capacidad laboral sino en la resolución de problemas de diferente índole intrínsecos a la especie humana.
Por tal motivo, la medición de este aprendizaje debe igualar en complejidad (que no quiere decir complicado) al aprendizaje que se quiere desarrollar en el alumno. El aplicar un simple examen con preguntas tipo las que señala la interrogante de este escrito sería tan solo una pequeña fracción de la evaluación generalizada, no hay que descartarlas.
Probablemente este cuestionario tenga la capacidad y la validez para determinar la cantidad de conocimientos que al alumno ha conseguido en su instrucción, sin embargo con una serie de preguntas sería poco probable medir las competencias que deberán generarse a raíz de su capacitacón.
Es común entonces, en estos días manejar diferentes instrumentos de evaluación que evedencian un aprendizaje enfocado al constructivismo y teorías afines y a la adquisición de competencias. También es cierto que la forma más utilizada hasta ahora es la planteada en la interrogante ¿será acaso porque es cómoda? ¿o porque todavía no tenemos o no conocemos los instrumentos adecuados para cada uno de los procesos a medir? ¿serán ambas cosas?
Como hemos visto en diferentes cursos de capacitación que hemos tomado, incluso en esta especialidad, actualmente el conocimiento y el aprendizaje que debe dominar muestro alumnado son complejos. No basta, como se comenta en la lectura de Xavier Vargas, con acumular datos, sino a estos darle una significancia que nos permita utilizarlos no solo en el desarrollo de una capacidad laboral sino en la resolución de problemas de diferente índole intrínsecos a la especie humana.
Por tal motivo, la medición de este aprendizaje debe igualar en complejidad (que no quiere decir complicado) al aprendizaje que se quiere desarrollar en el alumno. El aplicar un simple examen con preguntas tipo las que señala la interrogante de este escrito sería tan solo una pequeña fracción de la evaluación generalizada, no hay que descartarlas.
Probablemente este cuestionario tenga la capacidad y la validez para determinar la cantidad de conocimientos que al alumno ha conseguido en su instrucción, sin embargo con una serie de preguntas sería poco probable medir las competencias que deberán generarse a raíz de su capacitacón.
Es común entonces, en estos días manejar diferentes instrumentos de evaluación que evedencian un aprendizaje enfocado al constructivismo y teorías afines y a la adquisición de competencias. También es cierto que la forma más utilizada hasta ahora es la planteada en la interrogante ¿será acaso porque es cómoda? ¿o porque todavía no tenemos o no conocemos los instrumentos adecuados para cada uno de los procesos a medir? ¿serán ambas cosas?
Concepciones del aprendizaje y educación por competencias.
Cada vez que en nuestra sociedad se pone a nuestro alcance un producto innovador, ha dejado obsoleto un producto similar, y por mencionar un ejemplo real, vimos como el compact disc o CD vino a desplazar por completo a ese disco grande construido con acetato al que muchos de nosotros le llamamos long play o LP y que incluso algunos de nuestros jóvenes lo consideran ya una pieza de museo.
Educar por competencias en nuestros días, para la mayoría de nosotros implicaría una nueva forma de lograr el aprendizaje en nuestros alumnos. Una forma en donde probablemente todas y cada una de las estrategias utilizadas en etapas anteriores de la labor docente parecieran quedar obsoletas, sin embargo nos damos cuenta que no es así, ya desde tiempos anteriores al que nos ha correspondido vivir, los pedagogos y expertos en procesos enseñanza-aprendizaje nos han proporcionado una serie de “tips”, que de alguna forma, empírica si así lo queremos ver, hemos venido aplicando dentro del aula. Por cierto, estas aplicaciones no han tenido resultados significativos probablemente porque no hemos dado en el clavo de cómo aplicarlas acertadamente en nuestras aulas o porque no hemos estado lo suficientemente capacitados o interesados en darles el enfoque correcto.
Parece, desde mi punto de vista, que es el constructivismo propuesto por Piaget es el que más resonancia tiene en el modelo por competencias, sin embargo, éste por sí solo no pudiera ofrecer resultados óptimos si no va acompañado de esa significabilidad que el modelo de aprendizaje de Ausubel y Novak marca como estandarte, o bien, sin esa perspectiva de aprendizaje por descubrimiento propuesta por Bruner y que aproxima directamente al estudiante con su realidad. Por supuesto, también nos queda claro que todo proceso donde se demuestra un conocimiento va acompañado de las fases que marca Gagné como son el recuerdo, la ejecución y el refuerzo.
Por tal motivo, considero que el modelo de educación por competencias que nos propone actualmente la RIEMS no se apega a ninguna teoría en particular, pero tampoco descarta en un cien porciento a ninguna otra, en mi opinión, es una mezcla de un gran número de ellas y sus principios están incluidos en cada una de las competencias genéricas o disciplinares con las que tenemos el compromiso de educar a nuestros muchachos, y considero por lo tanto que su éxito dependerá del compromiso, de la capacidad y del entusiasmo que cada docente demuestre frente a su grupo.
Educar por competencias en nuestros días, para la mayoría de nosotros implicaría una nueva forma de lograr el aprendizaje en nuestros alumnos. Una forma en donde probablemente todas y cada una de las estrategias utilizadas en etapas anteriores de la labor docente parecieran quedar obsoletas, sin embargo nos damos cuenta que no es así, ya desde tiempos anteriores al que nos ha correspondido vivir, los pedagogos y expertos en procesos enseñanza-aprendizaje nos han proporcionado una serie de “tips”, que de alguna forma, empírica si así lo queremos ver, hemos venido aplicando dentro del aula. Por cierto, estas aplicaciones no han tenido resultados significativos probablemente porque no hemos dado en el clavo de cómo aplicarlas acertadamente en nuestras aulas o porque no hemos estado lo suficientemente capacitados o interesados en darles el enfoque correcto.
Parece, desde mi punto de vista, que es el constructivismo propuesto por Piaget es el que más resonancia tiene en el modelo por competencias, sin embargo, éste por sí solo no pudiera ofrecer resultados óptimos si no va acompañado de esa significabilidad que el modelo de aprendizaje de Ausubel y Novak marca como estandarte, o bien, sin esa perspectiva de aprendizaje por descubrimiento propuesta por Bruner y que aproxima directamente al estudiante con su realidad. Por supuesto, también nos queda claro que todo proceso donde se demuestra un conocimiento va acompañado de las fases que marca Gagné como son el recuerdo, la ejecución y el refuerzo.
Por tal motivo, considero que el modelo de educación por competencias que nos propone actualmente la RIEMS no se apega a ninguna teoría en particular, pero tampoco descarta en un cien porciento a ninguna otra, en mi opinión, es una mezcla de un gran número de ellas y sus principios están incluidos en cada una de las competencias genéricas o disciplinares con las que tenemos el compromiso de educar a nuestros muchachos, y considero por lo tanto que su éxito dependerá del compromiso, de la capacidad y del entusiasmo que cada docente demuestre frente a su grupo.
lunes, 10 de mayo de 2010
Mi aventura de ser maestro
Todos aquellos que no hemos tenido una preparación docente, en un principio de nuestra actividad como maestros estamos tan expuestos a cometer un sin fin de errores sobre nuestros alumnos. Sin embargo también creo que es nuestro espíritu de servicio quien nos ha impulsado a sortear todos los obstáculos que se nos presentaron en nuestro andar.
Mis inicios fueron de gran incertidumbre, temor, angustia y me fue tan difícil pedir ayuda a mis compañeros docentes para no perder la imagen de "buen profesor" que aún no me ganaba, pues ni siquiera había empezado. Sin embargo me apoyé bastante en una prima de formación docente que tenía algunos años ya de experiencia en nivel primaria y en bachillerato.
Dentro de mis principales miedos estaba el no poder contener la clase y que de alguna manera los alumnos hicieran de mí el patiño, cosa que nunca sucedió. Mis ilusiones siempre estuvieron fincadas en la esperanza de que el alumno aprendiera y por supuesto que se diera cuenta de ello y supiera sacarle el mejor provecho.
El primer día iba yo nerviosa, enfrentarse a 50 alumnos hacía que las piernas me temblaran y que en mi estomago se sintiera cada sobresalto. A esto le tuve que sumar la presencia de un observador. La maestra Jefe de la Oficina de Servicios Docentes había mandado junto con migo al salón a otra maestra encargada de la Oficina de Tronco Común para que escuchara y observara mi clase y tomara nota de lo acontecido en ella. Yo sentía que el mundo se me venía encima. Pero fue justamente esta maestra quien infundió confianza en mí porque teminada la clase, ya en la oficina, tuve oportunidad de leer su reporte en donde los comentarios que hacía (claro, desde su óptica) no eran tan malos. Me dije entonces, creo que lo puedo lograr.
Los muchachos no mostraron desagrado a mi clase ni a mi persona, excepto porque se trataba de Química, materia que no les interesaba sobremanera, pero que estaban conscientes de que la debían cursar y además aprobar.
Empecé entonces con muchas limitantes, prevalecían en mí muchas interrogantes: preparar la clase, medir tiempos, llevar ejercicios suficientes, cuántos reactivos debe llevar el examen, con qué grado de dificultad se pregunta, cuántas evaluaciones debo aplicar, etc. que se fueron corrigiendo parcialmente, y digo parcialmente porque ¿las habré corregido ya? La experiencia propia es una gran consejera, la experiencia de los demás también, los cursos de actualización, algunos tomados de forma voluntaria, otros obligados, muchos aplicables, otros no tanto también ayudan.
Tengo la firme convicción de que en esta noble profesión me voy a jubilar y espero que para entonces yo todavía sienta amor y preocupación por superarme.
Mis inicios fueron de gran incertidumbre, temor, angustia y me fue tan difícil pedir ayuda a mis compañeros docentes para no perder la imagen de "buen profesor" que aún no me ganaba, pues ni siquiera había empezado. Sin embargo me apoyé bastante en una prima de formación docente que tenía algunos años ya de experiencia en nivel primaria y en bachillerato.
Dentro de mis principales miedos estaba el no poder contener la clase y que de alguna manera los alumnos hicieran de mí el patiño, cosa que nunca sucedió. Mis ilusiones siempre estuvieron fincadas en la esperanza de que el alumno aprendiera y por supuesto que se diera cuenta de ello y supiera sacarle el mejor provecho.
El primer día iba yo nerviosa, enfrentarse a 50 alumnos hacía que las piernas me temblaran y que en mi estomago se sintiera cada sobresalto. A esto le tuve que sumar la presencia de un observador. La maestra Jefe de la Oficina de Servicios Docentes había mandado junto con migo al salón a otra maestra encargada de la Oficina de Tronco Común para que escuchara y observara mi clase y tomara nota de lo acontecido en ella. Yo sentía que el mundo se me venía encima. Pero fue justamente esta maestra quien infundió confianza en mí porque teminada la clase, ya en la oficina, tuve oportunidad de leer su reporte en donde los comentarios que hacía (claro, desde su óptica) no eran tan malos. Me dije entonces, creo que lo puedo lograr.
Los muchachos no mostraron desagrado a mi clase ni a mi persona, excepto porque se trataba de Química, materia que no les interesaba sobremanera, pero que estaban conscientes de que la debían cursar y además aprobar.
Empecé entonces con muchas limitantes, prevalecían en mí muchas interrogantes: preparar la clase, medir tiempos, llevar ejercicios suficientes, cuántos reactivos debe llevar el examen, con qué grado de dificultad se pregunta, cuántas evaluaciones debo aplicar, etc. que se fueron corrigiendo parcialmente, y digo parcialmente porque ¿las habré corregido ya? La experiencia propia es una gran consejera, la experiencia de los demás también, los cursos de actualización, algunos tomados de forma voluntaria, otros obligados, muchos aplicables, otros no tanto también ayudan.
Tengo la firme convicción de que en esta noble profesión me voy a jubilar y espero que para entonces yo todavía sienta amor y preocupación por superarme.
Mi confrontación con la docencia
Les relato: Hace muchos años, cuando yo cursaba el cuarto año de primaria, un día la maestra Hortensia Flores (por cierto mi mejor maestra en la primaria) que se encargaba de impartir la clase de Ciencias Sociales dijo: “niños, para mañana, de tarea deberán escribir en su cuaderno qué quieren ser de grandes y por qué”.
Ese mismo día confirmé ser maestra, mis razones en ese entonces fueron “porque es una carrera educativa en bien de toda la niñez”. Mi meta por lo tanto, terminando la secundaria, inscribirme en la escuela Normal en mi ciudad natal para poderlo lograr.
Sin embargo, cuando llegué a la secundaria otra excelente maestra, la maestra Carmen Royval se encargó de impartirme la clase de Química de una forma tan especial que me enamoré de la materia y decidí ser química.
En 1988 lo logré, estudié la carrera de Químico Bacteriólogo Parasitólogo en la Facultad de Ciencias Química de la Universidad Autónoma de Chihuahua. La espinita de ser maestro se me queda adentro, pero como los caminos de Dios son grandes, ya casi para terminar la carrera, un conocido y amigo de unos familiares, me propone cubrir una suplencia de una maestra de química que se ausentaba por seis meses. Lo dudé, porque al fin de cuentas mi preparación era otra, la ilusión de convertirme en maestra y además en el área química me impulsó y aquí estoy. Es lo mío, no cabe duda.
Alguien preguntó y cómo le va a hacer si no es maestra. Lo primero fue reproducir la metodología, tradicionalista, por cierto, que mis mejores maestros habían implementado en sus grupos y que a mi me habían dado resultado como estudiante. Así me inicié. Después me entero que ser maestro es todo un arte.
El ser profesor es de las carreras más difíciles de llevar a cabo, pero esencial para el crecimiento de la humanidad. El trabajar con seres humanos es de suma responsabilidad. El impacto que dejamos en los alumnos puede ser determinante para que logren sus metas o para que las aborten. Somos el complemento de lo que los alumnos reciben en casa y en algunas ocasiones lo único que reciben.
El ser docente de educación media superior es relevante. Los alumnos, un gran porcentaje salen directamente al sector productivo. Terminan su capacitación y empiezan a trabajar. Su futuro es más próximo que el de los alumno que todavía van a la universidad o al tecnológico, por lo que nuestra responsabilidad como formadores es mayor, así lo siento.
Los motivos de satisfacción recibidos a la fecha son muchos, sobre todo porque ya son más de veinte años de servicio. Algunos son inmediatos. A veces tiene uno que esperar 1, 2 ó 10 años para que un alumno lo reconozca a uno en la calle y le diga “gracias maestra, no sabe como me sirvió todo lo que aprendí con usted” y eso, pero sobre todo, enterarse de que se han convertido en profesionistas, personas de bien o padres responsables es un aliciente, y un indicativo de que, a pesar de todas las limitantes que uno tenga como maestro, probablemente no lo hemos hecho tan mal y debe uno de seguir intentándolo, esforzándose por ser mejor a pesar de la edad.
El motivo de insatisfacción más grande que yo tengo es la incomprensión de las autoridades educativas. Cuando los índices de aprovechamiento no resultan como ellos lo planean, lo más común es culpar al maestro. Sin embargo, son muchos los factores que conducen a que un estudiante no aproveche. Todos lo sabemos.
Aquí sigo y seguiré dando lo que esté de mi parte para poder poco a poco transformar a nuestros estudiantes y con ello su entorno.
Ese mismo día confirmé ser maestra, mis razones en ese entonces fueron “porque es una carrera educativa en bien de toda la niñez”. Mi meta por lo tanto, terminando la secundaria, inscribirme en la escuela Normal en mi ciudad natal para poderlo lograr.
Sin embargo, cuando llegué a la secundaria otra excelente maestra, la maestra Carmen Royval se encargó de impartirme la clase de Química de una forma tan especial que me enamoré de la materia y decidí ser química.
En 1988 lo logré, estudié la carrera de Químico Bacteriólogo Parasitólogo en la Facultad de Ciencias Química de la Universidad Autónoma de Chihuahua. La espinita de ser maestro se me queda adentro, pero como los caminos de Dios son grandes, ya casi para terminar la carrera, un conocido y amigo de unos familiares, me propone cubrir una suplencia de una maestra de química que se ausentaba por seis meses. Lo dudé, porque al fin de cuentas mi preparación era otra, la ilusión de convertirme en maestra y además en el área química me impulsó y aquí estoy. Es lo mío, no cabe duda.
Alguien preguntó y cómo le va a hacer si no es maestra. Lo primero fue reproducir la metodología, tradicionalista, por cierto, que mis mejores maestros habían implementado en sus grupos y que a mi me habían dado resultado como estudiante. Así me inicié. Después me entero que ser maestro es todo un arte.
El ser profesor es de las carreras más difíciles de llevar a cabo, pero esencial para el crecimiento de la humanidad. El trabajar con seres humanos es de suma responsabilidad. El impacto que dejamos en los alumnos puede ser determinante para que logren sus metas o para que las aborten. Somos el complemento de lo que los alumnos reciben en casa y en algunas ocasiones lo único que reciben.
El ser docente de educación media superior es relevante. Los alumnos, un gran porcentaje salen directamente al sector productivo. Terminan su capacitación y empiezan a trabajar. Su futuro es más próximo que el de los alumno que todavía van a la universidad o al tecnológico, por lo que nuestra responsabilidad como formadores es mayor, así lo siento.
Los motivos de satisfacción recibidos a la fecha son muchos, sobre todo porque ya son más de veinte años de servicio. Algunos son inmediatos. A veces tiene uno que esperar 1, 2 ó 10 años para que un alumno lo reconozca a uno en la calle y le diga “gracias maestra, no sabe como me sirvió todo lo que aprendí con usted” y eso, pero sobre todo, enterarse de que se han convertido en profesionistas, personas de bien o padres responsables es un aliciente, y un indicativo de que, a pesar de todas las limitantes que uno tenga como maestro, probablemente no lo hemos hecho tan mal y debe uno de seguir intentándolo, esforzándose por ser mejor a pesar de la edad.
El motivo de insatisfacción más grande que yo tengo es la incomprensión de las autoridades educativas. Cuando los índices de aprovechamiento no resultan como ellos lo planean, lo más común es culpar al maestro. Sin embargo, son muchos los factores que conducen a que un estudiante no aproveche. Todos lo sabemos.
Aquí sigo y seguiré dando lo que esté de mi parte para poder poco a poco transformar a nuestros estudiantes y con ello su entorno.
Los saberes de mis estudiantes
1) Lo que nuestros estudiantes saben hacer en Internet:
Es una pena, pero debido a su condición económica son pocos los alumnos (6 personas en un grupo de 38 alumnos) que cuentan con este recurso en sus casas, sin embargo todos han estado en contacto con este medio de una o de otra forma, siendo la más común un “ciber café” que les cobra una cuota de 10 a 15 pesos por hora, o en casa de alguno de sus amigos. El uso de este recurso la mayoría de las veces ha sido solo por cuestiones de tarea escolar debido al gasto que esto implica.
A pesar de todo lo anterior son varias las actividades que mis alumnos manifiestan hacer en internet. La mayoría de ellos han solicitado informes, investigaciones, datos sobre alguna tarea en wikipedia en el que solo han hecho consultas, no han editado para complementar alguno de los temas en los que han tenido interveción, hacen uso en los buscadores google y yahoo, también de estos bajan imágenes, o videos aunque para videos utilizan con mayor frecuencia you tube. Reconocen que el criterio para seleccionar un trabajo de los muchos que se les muestran sobre “X” tema es el primero que aparece en la lista o bien, depende del número de páginas que tenga el documento. Entre menor sea la cantidad de hojas a imprimir (nuevamente aparece el costo como obstáculo) o a leer, el artículo es más factible de ser seleccionado.
Mencionan un programa o buscador, de nombre Ares, el cual utilizan para descargar música.
La mayoría de los alumnos que poseen internet en casa pasan un buen tiempo, incluso a media noche o de madrugada en el chat o messenger. Por medio de éste se comunican con sus compañeros de escuela, pero también con personas que no conocen físicamente y que radican en algún otro lugar. Otros suben fotos personales o con cualquier otra temática, información personal en sus “metros”, término que utilizan para referirse al metroflog. El e-mail es también muy socorrido entre ellos, incluso para pasarse tareas. Yo atiendo grupos de primero o de segundo semestre y me comentan mis alumnos que hay algunos otros alumnos de la especialidad de informática de grados más avanzados que ya están entregando tareas por correo electrónico a algunos maestros de dicha especialidad.
Los juegos no están ajenos a las “virtudes” que les ofrece internet algunos juegan desde ajedrez hasta guerritas (runscape) en línea. Ninguno de ellos comenta haber tenido participación en la construcción de un artículo en especial como a los que hace referencia el video de la web 2.0.
También emplean internet para bajar algún software de los que se ofrecen de forma gratuita. Por último cabe mencionar que ninguno de ellos ha hecho compras de ningún tipo por este medio.
2) ¿Qué podemos hacer para aprovechar esos saberes en el aula?
En mi experiencia con internet, los alumnos que si poseen estos medios me llevan mucha ventaja. Mis ideas al respecto pueden ser escasas. Pero para empezar, no descartar la idea de consulta con fines informativos sobre los temas de la clase. (Si yo misma supiera incluso cuales son las mejores y fidedignas fuentes de información para recomendárselas). Posteriormente planear una serie de actividades donde mediante el uso del correo electrónico y el chat ellos compartan e intercambien información para llegar a alguna conclusión resultado de un trabajo colaborativo.
No descartar el uso del blog como medio para el análisis y la meditación sobre algunas lecturas alusivas a la clase.
3) ¿Quién van a enseñar a quién y qué le enseñará? y ¿dónde lo harán?
Esta es una excelente pregunta en el caso de la mayoría de mis alumnos y yo tendríamos que ir aprendiendo juntos, solicitar la ayuda de un experto dentro del plantel para que nos oriente tendría que ser una estrategia de primer orden y el donde se realizará no lo se, la computadora y el servicio de internet en la gran mayoría es una limitante. Pero pudiera darse la solidaridad y la paciencia de los compañeros y de los padres de los alumnos agraciados con estos beneficios para apoyar a los compañeros que no cuentan con ellos. Entre las autoridades de la escuela se mencionó desde el semestre pasado la posibilidad de la implementación de 5 equipos de cómputo con internet en el área de biblioteca pero todavía no es un hecho. El plantel cuenta con un centro de cómputo con cuatro aulas, con un promedio de entre 30 y 40 computadoras en cada uno, en solo una de las aulas hay servicio de internet y cabe mencionar que los tiempos de dichas aulas están totalmente saturados con los horarios de los grupos que cursan la especialidad de informática.
Yolanda Matamoros
Es una pena, pero debido a su condición económica son pocos los alumnos (6 personas en un grupo de 38 alumnos) que cuentan con este recurso en sus casas, sin embargo todos han estado en contacto con este medio de una o de otra forma, siendo la más común un “ciber café” que les cobra una cuota de 10 a 15 pesos por hora, o en casa de alguno de sus amigos. El uso de este recurso la mayoría de las veces ha sido solo por cuestiones de tarea escolar debido al gasto que esto implica.
A pesar de todo lo anterior son varias las actividades que mis alumnos manifiestan hacer en internet. La mayoría de ellos han solicitado informes, investigaciones, datos sobre alguna tarea en wikipedia en el que solo han hecho consultas, no han editado para complementar alguno de los temas en los que han tenido interveción, hacen uso en los buscadores google y yahoo, también de estos bajan imágenes, o videos aunque para videos utilizan con mayor frecuencia you tube. Reconocen que el criterio para seleccionar un trabajo de los muchos que se les muestran sobre “X” tema es el primero que aparece en la lista o bien, depende del número de páginas que tenga el documento. Entre menor sea la cantidad de hojas a imprimir (nuevamente aparece el costo como obstáculo) o a leer, el artículo es más factible de ser seleccionado.
Mencionan un programa o buscador, de nombre Ares, el cual utilizan para descargar música.
La mayoría de los alumnos que poseen internet en casa pasan un buen tiempo, incluso a media noche o de madrugada en el chat o messenger. Por medio de éste se comunican con sus compañeros de escuela, pero también con personas que no conocen físicamente y que radican en algún otro lugar. Otros suben fotos personales o con cualquier otra temática, información personal en sus “metros”, término que utilizan para referirse al metroflog. El e-mail es también muy socorrido entre ellos, incluso para pasarse tareas. Yo atiendo grupos de primero o de segundo semestre y me comentan mis alumnos que hay algunos otros alumnos de la especialidad de informática de grados más avanzados que ya están entregando tareas por correo electrónico a algunos maestros de dicha especialidad.
Los juegos no están ajenos a las “virtudes” que les ofrece internet algunos juegan desde ajedrez hasta guerritas (runscape) en línea. Ninguno de ellos comenta haber tenido participación en la construcción de un artículo en especial como a los que hace referencia el video de la web 2.0.
También emplean internet para bajar algún software de los que se ofrecen de forma gratuita. Por último cabe mencionar que ninguno de ellos ha hecho compras de ningún tipo por este medio.
2) ¿Qué podemos hacer para aprovechar esos saberes en el aula?
En mi experiencia con internet, los alumnos que si poseen estos medios me llevan mucha ventaja. Mis ideas al respecto pueden ser escasas. Pero para empezar, no descartar la idea de consulta con fines informativos sobre los temas de la clase. (Si yo misma supiera incluso cuales son las mejores y fidedignas fuentes de información para recomendárselas). Posteriormente planear una serie de actividades donde mediante el uso del correo electrónico y el chat ellos compartan e intercambien información para llegar a alguna conclusión resultado de un trabajo colaborativo.
No descartar el uso del blog como medio para el análisis y la meditación sobre algunas lecturas alusivas a la clase.
3) ¿Quién van a enseñar a quién y qué le enseñará? y ¿dónde lo harán?
Esta es una excelente pregunta en el caso de la mayoría de mis alumnos y yo tendríamos que ir aprendiendo juntos, solicitar la ayuda de un experto dentro del plantel para que nos oriente tendría que ser una estrategia de primer orden y el donde se realizará no lo se, la computadora y el servicio de internet en la gran mayoría es una limitante. Pero pudiera darse la solidaridad y la paciencia de los compañeros y de los padres de los alumnos agraciados con estos beneficios para apoyar a los compañeros que no cuentan con ellos. Entre las autoridades de la escuela se mencionó desde el semestre pasado la posibilidad de la implementación de 5 equipos de cómputo con internet en el área de biblioteca pero todavía no es un hecho. El plantel cuenta con un centro de cómputo con cuatro aulas, con un promedio de entre 30 y 40 computadoras en cada uno, en solo una de las aulas hay servicio de internet y cabe mencionar que los tiempos de dichas aulas están totalmente saturados con los horarios de los grupos que cursan la especialidad de informática.
Yolanda Matamoros
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