Les relato: Hace muchos años, cuando yo cursaba el cuarto año de primaria, un día la maestra Hortensia Flores (por cierto mi mejor maestra en la primaria) que se encargaba de impartir la clase de Ciencias Sociales dijo: “niños, para mañana, de tarea deberán escribir en su cuaderno qué quieren ser de grandes y por qué”.
Ese mismo día confirmé ser maestra, mis razones en ese entonces fueron “porque es una carrera educativa en bien de toda la niñez”. Mi meta por lo tanto, terminando la secundaria, inscribirme en la escuela Normal en mi ciudad natal para poderlo lograr.
Sin embargo, cuando llegué a la secundaria otra excelente maestra, la maestra Carmen Royval se encargó de impartirme la clase de Química de una forma tan especial que me enamoré de la materia y decidí ser química.
En 1988 lo logré, estudié la carrera de Químico Bacteriólogo Parasitólogo en la Facultad de Ciencias Química de la Universidad Autónoma de Chihuahua. La espinita de ser maestro se me queda adentro, pero como los caminos de Dios son grandes, ya casi para terminar la carrera, un conocido y amigo de unos familiares, me propone cubrir una suplencia de una maestra de química que se ausentaba por seis meses. Lo dudé, porque al fin de cuentas mi preparación era otra, la ilusión de convertirme en maestra y además en el área química me impulsó y aquí estoy. Es lo mío, no cabe duda.
Alguien preguntó y cómo le va a hacer si no es maestra. Lo primero fue reproducir la metodología, tradicionalista, por cierto, que mis mejores maestros habían implementado en sus grupos y que a mi me habían dado resultado como estudiante. Así me inicié. Después me entero que ser maestro es todo un arte.
El ser profesor es de las carreras más difíciles de llevar a cabo, pero esencial para el crecimiento de la humanidad. El trabajar con seres humanos es de suma responsabilidad. El impacto que dejamos en los alumnos puede ser determinante para que logren sus metas o para que las aborten. Somos el complemento de lo que los alumnos reciben en casa y en algunas ocasiones lo único que reciben.
El ser docente de educación media superior es relevante. Los alumnos, un gran porcentaje salen directamente al sector productivo. Terminan su capacitación y empiezan a trabajar. Su futuro es más próximo que el de los alumno que todavía van a la universidad o al tecnológico, por lo que nuestra responsabilidad como formadores es mayor, así lo siento.
Los motivos de satisfacción recibidos a la fecha son muchos, sobre todo porque ya son más de veinte años de servicio. Algunos son inmediatos. A veces tiene uno que esperar 1, 2 ó 10 años para que un alumno lo reconozca a uno en la calle y le diga “gracias maestra, no sabe como me sirvió todo lo que aprendí con usted” y eso, pero sobre todo, enterarse de que se han convertido en profesionistas, personas de bien o padres responsables es un aliciente, y un indicativo de que, a pesar de todas las limitantes que uno tenga como maestro, probablemente no lo hemos hecho tan mal y debe uno de seguir intentándolo, esforzándose por ser mejor a pesar de la edad.
El motivo de insatisfacción más grande que yo tengo es la incomprensión de las autoridades educativas. Cuando los índices de aprovechamiento no resultan como ellos lo planean, lo más común es culpar al maestro. Sin embargo, son muchos los factores que conducen a que un estudiante no aproveche. Todos lo sabemos.
Aquí sigo y seguiré dando lo que esté de mi parte para poder poco a poco transformar a nuestros estudiantes y con ello su entorno.
lunes, 10 de mayo de 2010
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Buenas noches profesora Carmen Yolanda Matamoros.
ResponderEliminarEl profesor es lun ejemplo de vida para todo alumno y es como bien dice usted, dificil pero bonita. Trabajar con jóvenes nos permite sentirnos jovenes aun cuando los años pasan, nos trasmiten su fuerza y alegria de vivir, el deseo de superación. Como usted dice somos el complemento de lo que reciben en casa y del mundo en que se desmvuelven, pero también son nuestro complemento pues nos regalan su juventud, su alegria, su amistad, sus conocimientos, etc., y cuando vuelven una vez que egresaron nos regalan su experiencia de vida y esa es nuestra satisfacción, el haber formado hombres y mujeres de bien que luchan por alcanzar la meta propuesta. Porque un día nosotros fuimos su ejemplo. Como todo en la vida no todo es dulzura y siempre tenemos insatisfacciones, pero no hay que olvidar que el su complemento de la satisfacción.
Buenas Nochea
Aquí sigo y seguiré dando lo que esté de mi parte para poder poco a poco transformar a nuestros estudiantes y con ello su entorno.